Estás haciendo un curso online. Lees una pregunta, revisas las opciones y eliges la que te parece adecuada. Entonces aparece el mensaje: «Incorrecto. Inténtalo de nuevo».

Vuelves al enunciado. No sabes si has confundido dos conceptos, pasado por alto un dato o interpretado mal lo que se preguntaba. Pruebas otra opción y, esta vez, aciertas.

Pero queda una duda: ¿has comprendido la diferencia o simplemente has encontrado la respuesta que esperaba el ejercicio?

Esta escena ilustrativa permite hablar del feedback en cursos online: la información que recibe el alumnado después de realizar una actividad. Son mensajes que pueden ocupar apenas una línea, aunque merecen atención durante la creación de contenidos.

Una actividad puede indicar si una respuesta es correcta y, además, ofrecer una explicación que permita revisar el razonamiento. Diseñar esa explicación forma parte del trabajo de construir un curso.

Saber que te has equivocado no siempre explica por qué

El mensaje «Incorrecto» comunica un resultado. Sin embargo, deja abierta una cuestión importante: qué necesita reconsiderar la persona para responder con criterio.

Detrás de una misma respuesta pueden existir dificultades distintas. Alguien puede haber aplicado una regla que conoce, pero que no corresponde a esa situación. Otra persona puede no distinguir dos términos parecidos. También es posible que el enunciado resulte ambiguo.

Por eso, cuando diseñamos una actividad, conviene preguntarnos qué información recibirá el alumnado después de responder. Si todas las opciones incorrectas muestran el mismo mensaje, quizá estemos desaprovechando una oportunidad para explicar el contenido.

La revisión de investigación Focus on Formative Feedback, de Valerie J. Shute, diferencia distintas formas de devolución, desde indicar si una respuesta es correcta hasta proporcionar pistas, explicaciones o ejemplos. También señala que su utilidad depende de factores como la tarea y las características del alumnado: no existe una fórmula única para cualquier ejercicio.

Cómo orientar sin resolver el ejercicio por el alumnado

En algunas actividades de práctica puede tener sentido ofrecer una pista antes de mostrar la solución. Esa pista debería dirigir la atención hacia un aspecto relevante del ejercicio.

«Revisa tu respuesta» apenas añade información. En cambio, «Comprueba qué dato falta antes de tomar la decisión» propone una acción concreta.

Veámoslo con un ejemplo ilustrativo sobre atención al cliente.

Una persona comunica que no entiende un cargo de su factura. El ejercicio pregunta cuál sería el primer paso para atenderla. El alumno selecciona una opción que propone una solución sin aclarar antes a qué cargo se refiere.

La devolución podría adoptar distintas formas:

Mensaje después de responder Qué aporta
«Incorrecto. Inténtalo de nuevo». Señala que la opción elegida no es la esperada.
«La respuesta correcta es la B». Identifica la solución, pero deja pendiente su explicación.
«Esta opción propone una solución sin aclarar qué cargo está consultando el cliente. Revisa qué pregunta permitiría identificarlo». Explica la limitación de la opción y orienta el siguiente intento.

La tercera propuesta ayuda a revisar un criterio: reunir la información necesaria antes de plantear una respuesta.

Eso no significa que haya que ocultar siempre la solución. Según el objetivo, puede ser adecuado mostrar una explicación completa o un ejemplo resuelto. La elección debe responder a lo que se pretende trabajar con la actividad.

Explicar el error con respeto y precisión

Los mensajes de una actividad también transmiten una manera de dirigirse a quien aprende.

Expresiones como «Esto es evidente» o «Deberías saberlo» añaden un juicio, pero no explican el contenido. Tampoco es necesario acompañar cada intento de elogios genéricos.

Una alternativa es describir qué ocurre en la respuesta seleccionada y qué conviene revisar:

  • «Esta opción confunde el plazo de entrega con el tiempo de preparación».
  • «El cálculo utiliza el importe inicial. Comprueba qué cantidad queda después del descuento».
  • «La respuesta incluye información que el enunciado todavía no permite confirmar».

También conviene evitar atribuir motivos que no conocemos. A partir de una selección, el ejercicio no puede asegurar que alguien «no ha prestado atención» o «no se ha esforzado».

Podemos analizar la respuesta; no necesitamos juzgar a la persona.

Una respuesta correcta también merece una explicación

Acertar no permite saber, por sí solo, cómo se ha llegado a la respuesta. Puede haber comprensión, dudas entre dos opciones o una elección al azar.

Una explicación breve permite contrastar el razonamiento. En el ejemplo anterior, el mensaje podría ser:

«Esta opción permite identificar primero el cargo que consulta el cliente. Con esa información, se puede revisar el caso antes de proponer una solución».

El mensaje hace visible el criterio que justifica la elección. También permite conectar el ejercicio con una situación de trabajo.

En lugar de limitarse a recordar que «la B es correcta», el alumnado dispone de una idea que puede revisar y aplicar en otra actividad.

Diseñar el feedback en cursos online junto con las preguntas

La explicación posterior merece un lugar en el diseño del ejercicio desde el principio.

Al preparar una pregunta, podemos definir:

  1. Qué queremos trabajar. Identificar un concepto, aplicar un procedimiento o decidir cómo actuar.
  2. Qué información necesita el alumnado. El enunciado debe aportar los datos necesarios.
  3. Qué justifica la respuesta esperada. El criterio debe poder explicarse con claridad.
  4. Qué hace inadecuadas las otras opciones. Cada alternativa debería tener una razón concreta.
  5. Qué recibirá la persona después de responder. Una pista, una explicación o una referencia al contenido.

Este proceso también permite detectar problemas en la propia pregunta. Si resulta difícil explicar por qué una opción es incorrecta, quizá sea válida en determinadas circunstancias o falten datos en el enunciado.

En ese caso, conviene revisar el ejercicio antes de pedir al alumnado que vuelva a intentarlo.

Cuánta explicación necesita una actividad

Un mensaje largo puede contener información útil y, aun así, dificultar que la persona identifique lo esencial. Por eso, proponemos organizar la devolución alrededor de tres preguntas:

  • ¿Qué aspecto de la respuesta conviene revisar?
  • ¿Qué criterio ayuda a entenderlo?
  • ¿Qué puede hacer el alumno a continuación?

Por ejemplo:

«Esta opción utiliza el precio anterior al descuento. Revisa primero cómo obtener el importe descontado y vuelve a realizar el cálculo».

Cuando sea necesario profundizar, se puede ofrecer un enlace al apartado correspondiente o un ejemplo adicional. La explicación inmediata debe tener una función clara dentro del recorrido de aprendizaje.

También importa el contexto. Una actividad de práctica y una prueba final pueden necesitar formas de devolución diferentes, según sus objetivos y condiciones.

El valor editorial está también en los pequeños mensajes

Un curso reúne textos, imágenes, actividades y explicaciones. La coherencia entre esas piezas se aprecia también en los mensajes que aparecen después de responder.

Revisarlos exige comprobar que utilizan los mismos términos que el contenido, que se relacionan con el enunciado y que ofrecen una orientación comprensible.

En Hypatia Conocimiento creamos contenidos formativos, incluidos ejercicios, y ofrecemos asesoramiento para desarrollar materiales y programas de formación. Ese trabajo permite considerar las actividades como parte del conjunto del curso. 

Si estás preparando o revisando una formación, puedes empezar por una comprobación sencilla: lee los mensajes de tus actividades y pregúntate qué podrá entender o revisar el alumnado después de recibirlos.

Una actividad debería ayudar a entender cómo llegar al resultado

«Incorrecto. Inténtalo de nuevo» puede ser suficiente para señalar un fallo. Cuando el objetivo es practicar y comprender, merece la pena valorar qué explicación necesita acompañarlo.

El feedback en cursos online permite hacer visible el criterio de una respuesta, orientar una revisión y conectar la actividad con el contenido.

Cada pregunta ofrece una oportunidad para trabajar una idea. Su explicación debería estar diseñada con el mismo cuidado.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el feedback en un curso online?

Es la información que recibe el alumnado después de realizar una actividad. Puede indicar el resultado, explicar el criterio de una respuesta o proponer qué revisar.

¿Hay que mostrar siempre la respuesta correcta?

Depende del objetivo de la actividad. En una práctica puede ofrecerse una pista antes de otro intento. En otros casos, puede ser más adecuado mostrar la solución con una explicación.

¿Cómo redactar un mensaje ante una respuesta incorrecta?

Conviene explicar qué aspecto de la opción seleccionada necesita revisión y ofrecer una orientación concreta, evitando juicios sobre la capacidad o el esfuerzo de la persona.

¿Por qué explicar también los aciertos?

Porque la explicación permite comprobar si el razonamiento utilizado coincide con el criterio de la actividad, en lugar de quedarse únicamente con el resultado.